Manteniendo la Conversación
Resumen Del Artículo
- A veces, la forma en que respondemos cuando los niños comparten algo puede hacer que dejen de hablar.
- Tu objetivo es que tu hijo se sienta apoyado cada vez que se abre contigo, para que siempre quiera volver a contarte las cosas.
- Mantén las conversaciones estando en calma, usando un lenguaje corporal abierto y escuchando activamente.
¿Apenas estás aprendiendo sobre cómo tener estas conversaciones? Nuestros expertos recomiendan leerlos en este orden:
- Iniciando conversaciones con los niños
- Keeping the Conversation Going
- Resolución de problemas y consejos para los niños
Iniciar la conversación con tus hijos sobre sus pensamientos, sentimientos y experiencias puede ser la parte más fácil.
Ahora que están hablando, quizás te preguntas: "¿Qué debo decir? ¿Cómo debo reaccionar?"
Estas son preguntas importantes porque nuestro objetivo es mantener la conversación y crear un ambiente donde sepan que pueden volver a nosotros con cualquier problema o preocupación en el futuro. Así que, ¡tenemos que hacer que hablar con los adultos sea gratificante y agradable!
Para muchos padres que no hablan inglés como primer idioma, puede ser un desafío adicional entender y participar en las conversaciones sobre temas complejos que sus hijos pueden traer a la mesa. Si este es tu caso, podrías enfrentarte a barreras lingüísticas que dificultan el apoyo efectivo a tus hijos.
Considera usar herramientas de traducción o buscar recursos educativos en tu idioma para ayudarte a comprender mejor los temas que tus hijos están compartiendo.
Puedes decirles: 'Sé que a veces me cuesta seguir el ritmo debido al idioma. ¿Cómo puedo hacer para entender mejor lo que estás diciendo y apoyarte de la mejor manera posible?' Esto no solo demuestra tu esfuerzo por mejorar la comunicación, sino que también abre un canal para que tus hijos te ayuden a superar esta barrera.
¿Cómo le hago para mantener a los niños hablando?
- Observa tu lenguaje corporal. Cuando tu hijo empiece a compartir algo, obsérvate. Si comienzas a sentirte molesto, enojado o abrumado, pausa y respira. Recuerda que ese momento es sobre ellos, no sobre lo que tú sientes (eso puede venir después). Usa un lenguaje corporal que refleje apertura e interés: asiente con la cabeza, mantén contacto visual y guarda el celular.
- No hagas demasiadas preguntas. Puede que tengas mil pensamientos por minuto cuando tu hijo comparte algo que no sabías o que te preocupa. Recuerda: pausa y deja que ellos guíen la conversación. Hacer muchas preguntas puede hacer que los niños se cierren o se pongan a la defensiva. Si la conversación se estanca, puedes intentar frases como:
- "¿Y luego qué pasó?" o
- "Cuéntame más sobre eso..."
- Practica la escucha reflexiva. Concéntrate en lo que te están diciendo, no en lo que quieres responder. Luego repite con tus propias palabras lo que acabas de escuchar (eso se llama escucha reflexiva). ¡Esta habilidad requiere práctica!
- Por ejemplo: "Parece que te sientes enojado porque no puedes salir con tus amigos" o "Entiendo que la escuela ha estado siendo muy estresante últimamente."
Esto le permite a tu hijo saber que realmente estás escuchando, te da la oportunidad de aclarar si escuchaste incorrectamente y permite que la conversación siga sin que tengas que hacer más preguntas.
- Por ejemplo: "Parece que te sientes enojado porque no puedes salir con tus amigos" o "Entiendo que la escuela ha estado siendo muy estresante últimamente."
- Normaliza las emociones y no juzgues ni minimices lo que comparte. Puedes hablar de situaciones en las que tú también te has sentido así, o mencionar personas que han pasado por algo difícil. Frases como "cualquiera en tu lugar se sentiría igual..." pueden ser muy reconfortantes para los niños.
- Evita decir cosas como: "No hay razón para sentirse así."
- También trata de no culparlos con frases como: "Si no hubieras hecho eso, no estarías así..."
- Toma pausas. En conversaciones difíciles, pueden surgir emociones fuertes. Si es necesario pausar, toma un descanso o dáselo a tu hijo. Nadie debería sentirse forzado a hablar si está abrumado. A veces tener una palabra clave divertida que indique que se necesita una pausa puede aligerar el ambiente y recordarles a todos que es momento de respirar. Acuerden cuánto tiempo durará la pausa y retomen la conversación después.
- Agradécele que haya compartido. Aunque quisiéramos que fuera diferente, los niños no tienen que contarnos nada si no quieren. Entonces cuando se abran, ¡agradéceles que lo hayan hecho!
- El reconocimiento puede ayudarlos a sentirse bien por compartir y así será más probable que lo hagan nuevamente en el futuro.
| DI ESTO | NO DIGAS |
|---|---|
| "Gracias. Debió haber sido difícil contarme, pero aun así lo hiciste." "Fue muy valiente de tu parte compartir eso. Gracias." Esto te ayuda a sonar curioso. | "¿Por qué no me lo dijiste antes?" |
Recuerda, si esta conversación va bien, es más probable que te lo digan más pronto la próxima vez.
Ahora que sabes cómo iniciar la conversación y mantenerla, es momento de la parte más difícil: compartir tus preguntas, preocupaciones y consejos mientras logras que tus hijos estén abiertos a escucharlos y manteniendo una buena relación.
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Una vez que tus hijos empiezan a hablar sobre sus pensamientos, sentimientos y experiencias, ¿qué dices? ¿Cómo reaccionas? Descarga nuestra guía de referencia rápida.