Cómo los padres AAPI (asiático-americanos y de las islas del Pacífico) pueden conectar con sus hijos y por qué es importante
Resumen Del Artículo
- Los padres de familias AAPI y sus hijos frecuentemente enfrentan barreras para buscar apoyo en salud mental, pero la curiosidad y las conversaciones sobre cultura pueden ser un buen punto de partida.
- Conectar con los hijos de familias AAPI les da la oportunidad de hablar sobre sus sentimientos y sus experiencias culturales.
- Si notas señales de que algo no está bien, trata de entender qué está pasando y si observas un cambio de comportamiento prolongado, considera buscar terapia con enfoque cultural.
¿Cómo es distinta la salud mental de los niños AAPI?
La depresión, la ansiedad y otras condiciones de salud mental afectan a niños de todos los orígenes, incluyendo a los asiático-americanos e isleños del Pacífico (AAPI, por sus siglas en inglés). Lamentablemente, los niños AAPI pueden tener un mayor riesgo de enfrentar problemas de salud mental debido a sentirse diferentes de sus compañeros, vivir experiencias de discriminación antiasiática y ser víctimas de acoso (bullying) o exclusión.
Por ejemplo, los niños más pequeños pueden sentirse "diferentes" cuando sus compañeros comentan que su almuerzo se ve distinto al de los demás o cuando se enteran de que en casa no hablan inglés. Los adolescentes pueden sentir la presión de moverse entre dos culturas, por ejemplo, sintiéndose mal si no les permiten quedarse tan tarde como sus amigos o salir a citas.
¿Qué dificulta el acceso a tratamiento de salud mental para niños AAPI?
Debido a este mayor riesgo, algunos niños AAPI podrían beneficiarse del apoyo de profesionales de salud mental. Sin embargo, hay varios factores que pueden hacer que las familias AAPI duden en buscar ayuda:
- Barreras de acceso. El acceso a la atención en salud mental puede ser complicado. Los costos, el tiempo y el transporte son obstáculos reales. Para comunidades que quizás sean nuevas en el sistema de salud de EE. UU. o que tienen dominio limitado del inglés, estas barreras pueden ser aún más difíciles de superar.
- Interpretar los síntomas como problemas físicos, no emocionales. Las dificultades emocionales y de salud mental frecuentemente se manifiestan como cambios de comportamiento o síntomas físicos, como dolores de cabeza o de estómago. Esto puede llevar a los padres a consultar al pediatra en lugar de a un profesional de salud mental.
- Buen rendimiento escolar a pesar de los síntomas. Los niños AAPI suelen enfrentar una gran presión para rendir académicamente. Esto puede significar que mantengan buenas calificaciones y buen comportamiento en la escuela, aunque internamente estén atravesando emociones y pensamientos difíciles, lo que puede hacer que los padres no se den cuenta de lo que está pasando.
- No querer ser una carga. Debido al estigma y a la forma en que las familias AAPI tradicionalmente manejan las emociones, los niños pueden guardarse sus preocupaciones para no preocupar a su familia.
¿Qué puedo hacer para apoyar la salud mental de mi hijo?
Todo lo anterior hace que sea aún más importante que te mantengas conectado con tus hijos y que normalices hablar de salud mental. Conversar sobre sus sentimientos te ayudará a entender lo que están viviendo. Estas conversaciones también le harán saber a tu hijo que puede acudir a ti cuando note diferencias culturales. Para empezar:
- Muestra curiosidad por la vida de tu hijo fuera de casa. Hazle preguntas con curiosidad genuina y no desde el juicio sobre la escuela, sus amigos y sus intereses. Recuerda que tu hijo está navegando entre la cultura del hogar y la del colegio. Mostrar interés en su vida escolar y social puede ser muy positivo para su salud mental.
- Habla con tu hijo sobre cómo se siente su identidad AAPI en comparación con las culturas que encuentra en la escuela o con sus amigos. A través de estas conversaciones, puedes aprender de tu propio hijo cómo se habla en su entorno de temas como las relaciones, las amistades, la dinámica familiar y las expectativas. Escucha con la mente abierta y sin juzgar. A veces eso significa validar sus sentimientos y preferencias, por ejemplo: "Está bien que te guste más la pasta que los platillos tradicionales de nuestra familia."
- Los niños aprenden observándonos. Comparte con tus hijos tus propias experiencias navegando entre culturas. Esto puede ayudarlos a sentirse comprendidos y a saber que no están solos en lo que viven.
- Presta atención a señales tempranas de que algo no está bien, como tristeza o alejamiento de actividades que antes disfrutaba. Si notas que tu hijo deja de hacer algo que amaba, averigua por qué. ¿Alguien se burló de él? ¿Están cambiando sus gustos? Prepáralo para posibles experiencias de acoso (bullying) y discriminación. Esta conversación le dará confianza para saber que puede hablar contigo.
¿Cómo sé cuándo buscar ayuda profesional?
Si tu hijo está atravesando emociones o comportamientos difíciles durante períodos prolongados, la terapia puede ser una buena opción. Amigos o miembros de confianza de la comunidad pueden recomendarte un buen terapeuta con enfoque cultural. También tenemos más orientación sobre qué considerar y qué preguntar al buscar un terapeuta culturalmente informado.