enero 2026

Trastornos comunes de la alimentación que afectan a los niños

Erin McTiernan, PsyD

Resumen Del Artículo

 
  • Los trastornos alimentarios son condiciones psicológicas que tienen consecuencias físicas y emocionales.
  • Es importante conocer los diferentes tipos de trastornos alimentarios para tomar las medidas correctas y apoyar a tu hijo.
  • Puedes ayudar a los niños a tener una relación saludable con la comida y con su cuerpo.

¿Qué son los trastornos de la alimentación?

Los trastornos de la alimentación son condiciones de salud mental que alteran la relación de un niño con la comida y la alimentación. A menudo incluyen pensamientos angustiantes sobre el peso, la forma del cuerpo o el control. Pueden afectar el crecimiento, el desarrollo, el estado de ánimo, la concentración y la salud física. Los trastornos alimentarios pueden afectar a niños de cualquier talla, género, raza y contexto.

Los trastornos alimentarios pueden ser difíciles de reconocer en los niños. Los cambios en la alimentación o en el peso pueden confundirse con estirones de crecimiento, aumento de actividad, preferencias de comida o la experimentación normal con elecciones de comida. Al aprender más sobre los trastornos alimentarios, puedes tomar las medidas correctas para responder a tiempo y obtener el apoyo adecuado.

¿Cuáles son los trastornos alimentarios más comunes?

Anorexia nerviosa (AN)
La anorexia nerviosa implica restringir la cantidad o la variedad de alimentos que se comen, lo que lleva a un peso por debajo de lo esperado para la edad, estatura e historial de crecimiento del niño. Los niños con AN a menudo tienen un miedo intenso a subir de peso y una visión distorsionada de su cuerpo.

Los niños que están o que antes estaban, en cuerpos más grandes pueden recibir un diagnóstico tardío. Incluso con una pérdida de peso significativa, pueden no parecer con bajo peso, y a veces se elogia la pérdida de peso al inicio. Este retraso en el diagnóstico también puede retrasar el tratamiento y aumentar el riesgo médico.

Bulimia nerviosa (BN)
La bulimia nerviosa incluye episodios repetidos de atracones seguidos de conductas para evitar subir de peso. Estas conductas pueden incluir vomitar, usar laxantes o diuréticos, ayunar o hacer ejercicio en exceso, y ocurren al menos una vez por semana durante tres meses.

Los niños con BN pueden mantener un peso que parece “típico”, lo que puede hacer que el trastorno sea más difícil de detectar.

Trastorno por atracón (BED, por sus siglas en inglés)
El trastorno por atracón es el trastorno alimentario más común. Incluye episodios en los que se come una cantidad de comida mucho mayor de lo habitual en poco tiempo, junto con una sensación de pérdida de control. Los episodios ocurren al menos una vez por semana durante tres meses. Como los niños pueden sentir vergüenza por sus episodios de atracón, pueden comer en secreto o tarde en la noche, o esconder señales de que ocurrió un atracón. A diferencia de la AN o la BN, el BED no incluye conductas regulares como vomitar, usar laxantes de forma inadecuada o hacer ejercicio en exceso.

El BED afecta a todos los géneros y a todos los grupos raciales y étnicos. Las investigaciones científicas muestran que puede estar relacionado con desarrollar depresión, ansiedad y/o consumo de sustancias más adelante.

Trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta de alimentos (ARFID, por sus siglas en inglés)
El ARFID incluye una alimentación restrictiva que no está impulsada por preocupaciones sobre la imagen corporal. Los niños con ARFID pueden evitar ciertos alimentos por sensibilidad sensorial (sabor, textura, olor), por miedo a atragantarse o vomitar o por poco interés en comer. Esta restricción puede causar pérdida de peso, crecimiento deficiente, deficiencias nutricionales o dependencia de suplementos.

El ARFID es diferente de tener preferencias muy selectivas con la comida porque interfiere con la salud, el crecimiento o el funcionamiento diario.

¿Cuáles son las señales de alerta de los trastornos alimentarios?

Cada trastorno alimentario se ve diferente, pero posibles señales de alerta incluyen conductas que se mantienen o empeoran con el tiempo, como:

  • Evitar ciertos alimentos o grupos de alimentos
  • Pasar mucho tiempo frente al espejo o revisando su apariencia
  • Enfocarse de forma excesiva en la forma del cuerpo o el peso (pesarse con frecuencia)
  • Hacer ejercicio de manera extrema
  • Compararse con otros con frecuencia
  • Cambios en el estado de ánimo, irritabilidad o aislamiento social
  • Vergüenza, culpa o angustia relacionadas con la comida
  • Sentir vergüenza o pena por los alimentos que come
  • Comer solo, a escondidas o desaparecer después de comer
  • Hacer comentarios como: “Ya estoy lleno”, “No tengo hambre” o “Ya comí”
  • Mayor enfoque en información nutricional, calorías o ingredientes

¿Qué debo hacer para prevenir un trastorno alimentario en mi hijo?

Ayuda a tu hijo a desarrollar una relación saludable con la comida y con su cuerpo:

  • Crea rutinas con comidas y colaciones regulares durante el día. Ayuda a tu hijo a preparar comidas suficientes y bien balanceadas. Incluye una variedad de alimentos en su alimentación. Disfruten las comidas juntos como familia.
  • Habla sobre la importancia de la comida: energía para un juego importante, conexión durante las fiestas, o celebración de tradiciones culturales.
  • Fíjate en cómo hablas sobre la comida. Evita etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos”. Frases como: “Comer tarde en la noche te hace subir de peso” o “¿Seguro que quieres comer esa dona? ¡Está llena de azúcar!” pueden hacer que los niños se sientan más ansiosos con la comida.
  • Modela un diálogo interno positivo sobre la imagen corporal. En lugar de criticar partes de tu cuerpo, del cuerpo de tu hijo o del cuerpo de otras personas, habla de lo que más te gusta de tu cuerpo. Ayuda a tu hijo a notar lo que más le gusta de su cuerpo, por ejemplo: “Mis piernas son fuertes y me permiten correr rápido” o “Me gusta cómo se ve mi cabello en trenzas”.

¿Qué debo hacer si me preocupa que mi hijo tenga un trastorno alimentario?

  • Inicia una conversación con tu hijo en privado y sin distracciones. Descarga nuestras tarjetas para iniciar conversaciones sobre el tema abajo. Haz preguntas abiertas y escucha.
  • Siéntate con tu hijo durante las comidas para ofrecer supervisión y apoyo.
  • Habla con la escuela de tu hijo para asegurarte de que esté comiendo su lonche.
  • Supervisa el uso de redes sociales de tu hijo, especialmente contenido relacionado con dietas o fitness.
  • Llama al pediatra de tu hijo y comparte tus preocupaciones.
  • Agenda una cita con un terapeuta o profesional de la salud mental.

El apoyo y la intervención tempranos pueden hacer una diferencia importante en la recuperación. Puedes marcar una diferencia en la vida de los niños.